Mis ojos analizaban el inmenso club nocturno lujoso, perdiéndose en las múltiples secciones. Henrico no me dio muchas informaciones, solo que viviría en uno de sus clubes y que estaría a su disposición. Me tomó unos segundos asimilarlo. Él me había comprado. No voy a negar que eso me hizo sentir una extraña mezcla de alivio y miedo. Aunque aún no había mostrado ninguna señal de ser diferente, él era alguien totalmente desconocido y, si bien recuerdo, la última vez que confié en alguien terminé en la peor pesadilla de mi vida. Por si acaso, estaría muy atenta a todo y a todos. No sabía qué me esperaba en este territorio. Después de salir del club, viajamos directamente a la ciudad natal de mi nuevo "dueño". Mis pensamientos en los últimos días me atormentaban, con imágenes de ese homb

