Muchas personas, al ver el lienzo totalmente arruinado, se sorprendieron. El encargado del museo se acercó de manera agresiva a Mariana, que se encontraba totalmente tranquila a pesar de lo que estaba sucediendo. —¡¿Por qué demonios estás sonriendo mocosa?! —aquel hombre le gritó sin miramientos —. ¿Tienes una puta idea de lo que esto significa? No solamente has arruinado tu futuro, si no también el de la casa de subastas, porque ten por seguro que no voy a descansar hasta hundirla en el pozo más profundo del que nadie va a poder sacarlos. —Yo, que usted me alejaría —Adrián miró a este hombre con total rabia —, no le voy a permitir que trate de esta manera a Mariana. —¿Eres consciente de lo que esta mujer hizo? Espero que sí lo seas y busques como remediar la situación al despedirla. —

