Charlotte me miró un tanto divertida, de la nada se levantó y regresó luego de unos minutos con una taza llena de palomitas de maíz. —Anda, cuenta lo que tienes que decirme, lo del borrador puede esperar, así que no te preocupes por eso. —Mujer, tengo que responder por el trabajo. ¿Acaso no te dije que mi jefe es un esclavista a quien le encanta pedir cosas enormes en un corto tiempo? —Nena, tengo un borrador de cada una de mis historias. Así que no te preocupes demasiado, porque te paso toda la información con la única condición que sueltes el chisme por completo. —¡Perfecto! Ahora te digo con lujo de detalles lo que sucedió ayer. Comencé a contarle todo desde el inicio, la manera en que conocí a Leonard y cómo poco a poco me fui enamorando de él, al punto que hoy en día mis ojos no

