Giré sobre mis talones y salí del apartamento, sintiendo cómo la rabia y la lealtad me impulsaban más que cualquier otra cosa. No sabía qué me iba a encontrar al llegar. Pero si sabía una cosa, no me iría de allí sin respuestas. La entrada no fue muy complicada, me mostré sereno y tranquilo. Después de coquetear un poco con la recepcionista, supe en qué apartamento era que se quedaba Nicolás. —¡Nicolás! —grité con fuerza desde afuera de su apartamento —te exijo que des la cara de una vez. La puerta fue abierta para mi sorpresa, pero no era la persona que esperaba. Natalia salía de ahí y se miraba desconcertada por completo. —No hagas tanto escándalo y tampoco preguntes qué ha sucedido. Nicolás se negó a hablar conmigo para ver qué fue lo que lo llevó a tomar esta decisión. Dudo mucho

