Las cosas de mi boda con Adrián comenzaron a tomar forma, los problemas parecían haber desaparecido y esto me permitió ser feliz al planear todo esto. —Adrián, me gustaría hablar contigo —salí a la sala y él estaba de pie mientras leía un libro —. ¿Tienes tiempo? —Para ti siempre tengo tiempo, amor —él cerró el libro que leía —. Dime qué es lo que necesitas. —Hablar contigo —me reí y él hizo lo mismo —es acerca de nuestro matrimonio y lo que va a pasar después. —Claro, dime —él se acercó y me llevó al sofá —. Soy todo oídos. —He estado pensando las cosas, ahora un poco más tranquila, puesto que los problemas se han ido por un tiempo. Y siendo sincera, no me quiero divorciar de ti —confesé un tanto temerosa —. Deseo seguir contigo hasta el final, así pasemos por muchas dificultades.

