Esto fue suficiente para hacerme trastabillar, me tuve que apoyar en el marco de la puerta. Llevé mi mano a mi pecho y comencé a llorar, no, esto no podía estar pasando. —Charlotte, lo siento —Aarón, se apresuró en irme a socorrer una vez que se limpió la boca —. Te juro que no quería que te dieras cuenta de esta forma. —No, tú no —abracé a Aarón y me aferré a él —. Primero, Sebastián y ahora tú, no voy a poder con tanto dolor. Me voy a volver loca a este paso. Lloré, no podía no llorar cuando un gran amigo se iba a ir de este mundo. Simplemente, me era imposible creerlo. ¿Acaso acarreaba la desgracia sobre las personas que amaba? —Charlotte, qué más quisiera decirte que me voy a quedar a tu lado, pero es prometer un imposible. Debes de saber que ya me desahuciaron y no hay nada que me

