Sabía que lo que acababa de soltar era una bomba. No tenía idea de cómo salió de mis labios, simplemente mi lengua se soltó, y el resto fluyó como si hubiera estado esperando ese momento toda mi vida. Leonard permaneció en silencio durante varios minutos. Su mirada fija en la mía, reflejaba sorpresa, confusión… y algo más. Algo que no alcanzaba a descifrar. —Sofía… —Su voz finalmente rompió el silencio, con una mezcla de incredulidad y desconcierto—. ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? No entiendo… Se supone que eres la pequeña Sofía. Respiré hondo, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza en mi pecho. No tenía intención de retractarme. —Soy Sofía, sí, pero no la niña que crees —respondí con firmeza—. Ya soy toda una mujer, Leonard. Por si no te has dado cuenta. Un destello c

