Charlotte se quedó de pie, ella trataba de procesar las cosas, pero simplemente no pudo hacerlo como era debido y terminó por desmayarse. Antes de que tocara el piso, me apresuré a tomarla entre mis brazos. —Perdón, quería confesarme de otra manera —le di un beso en su cabeza —. Te amo, más que a nada y que a nadie. La cargué entre mis brazos y fui a mi cuarto, la acosté en la cama y luego de eso fui a buscar cómo prepararle algo para que comiera. Perspectiva de Charlotte Me desperté con tremendo dolor de cabeza, como si mi mente quisiera torturarme más de lo que ya estaba. Recordé lo que Sebastián me dijo. —¿Me ama? No sabía si la resaca o el anhelo de creer que Sebastián me amaba, se habían confabulado para traer más complicaciones a mi vida. —En fin, sentada aquí, no voy a resolv

