No sabía si quedarme o irme, pero algo en mi pecho gritaba que necesitaba espacio. Leonard me había dicho cosas que removieron todo dentro de mí, pero eso no cambiaba lo que sentía ahora. Confusión, cansancio y un dolor que no terminaba de acomodarse. Lo miré, aún de pie frente a mí. Había sinceridad en sus ojos, pero no bastaba. Al menos, no en ese momento. —Leonard —dije finalmente, con un hilo de voz que no tembló—, necesito tiempo. Su ceño se frunció apenas, pero no dijo nada. —No quiero tomar decisiones con la cabeza revuelta —continué, respirando hondo—. Lo que pasó hoy me superó… y no sé si puedo seguir como si nada. No se trata solo de ti, se trata de mí. Él apretó la mandíbula, como si estuviera conteniendo algo, pero su mirada seguía quieta, fija en la mía. —No estoy dicien

