Entramos a la casa de Aarón, la servidumbre nos recibió y luego subimos por las escaleras que se abrían a ambos lados, llevando a dos alas de la propiedad. —Nuestras habitaciones están por acá —Aarón señaló el ala derecha de la propiedad —por allá se encuentran las habitaciones de las visitas. —¿Y nosotras qué somos? —Sofía preguntó con interés y picardía —a ver en qué categoría entramos. —Bueno, Charlotte es la mujer más importante en mi vida. Y tú eres su mejor amiga. Sentí como la sangre se subía a mi rostro, enfocándose en mis mejillas y orejas. Sacudí mi cabeza y tomé a Aarón de la mano. —Ven, necesito hablar seriamente contigo —sujeté su mano con fuerza —no puedes negarte. Me fui con Aarón a toda prisa, podía sentir los ojos de Sofía en mi espalda y terminó por confirmarlo en e

