Thea Es un lunes tranquilo en la noche, mientras estoy detrás de la barra del club, secando todas las copas y vasos que se usaron el fin de semana. Mis demás compañeros se encuentran también acomodando las sillas, limpiando las mesas, reponiendo las bebidas, barriendo el suelo y juntando la basura. Este día, por más que abrimos de todos modos, suele ser el menos concurrido, ya que las personas suelen tomárselo para recuperarse de la resaca del fin de semana. Y es cuando aprovechamos a poner todo en orden nuevamente. Estoy tan concentrada pasándole un paño con alcohol a los vasos, y tarareando la música de fondo, que doy un brinco cuando oigo su voz, que pincha mi burbuja. - Hola Theo. Levanto mi cabeza y mis ojos se cruzan con los suyos. Tiene esa maldita sonrisa arrogante en el r

