ABBY KING Mi cuerpo se siente completamente ligero, casi como si no pesara nada. El olor a sangre es lo primero que percibo, eso y el olor a escombro. Tal vez estoy equivocada. –Ella no reacciona– –Tienes que hacerla reaccionar, por un demonio– se escuchan susurros lejanos y no sé en dónde estoy pero creo que en el convento ya no. El convento… Mi desgracia comenzó allí, todos mis males empezaron desde que puse un pie en ese lugar. O tal vez mi vida ya era miserable desde que era pequeña. Recuerdo ver a papá consumirse por el alcohol, los vidrios rotos y los constantes sonidos de gemidos, fuertes. Distintas mujeres ingresaban a su habitación cada noche. Más imágenes vienen a mi cabeza, fragmentos del pasado que creía perdidos. Mi hermano confrontando a padre, golpes y mucha s

