MARATÓN (4/5) STEFANO HARRISON Paso el dildo que mandé a encargar por sus pechos. El color metálico brilla en su piel y yo me complazco al ver como su mirada se vuelve más salvaje. Mi cabreo aumenta al ver sus rodillas ligeramente lastimadas. Sabía que algo no iba bien cuando no regresó rápido y más fue mi impaciencia cuando el sobrino de Belmont fingió tomar una llamada. El anciano empezó a parlotear y cada segundo se sintió como una eternidad. Cuando no pude esperar más me puse de pie y lo despedí para encaminarme al baño y mas fue mi sorpresa cuando vi cómo intentaba huir de las garras de ese bastardo. No lo dudé e impacté el primer tiro en su brazo. Quería apuntar a la cabeza pero no quería que Abby presenciará como sus sesos volaban y manchaba las paredes blancas. Sus oj

