Charlotte. Entro a la sala de mi casa con el corazón queriendo salirse de mi pecho. Me relamo los labios como gesto nervioso, dejo mi bolso sobre el aparador junto al sofá y me sumerjo en el corredor hasta llegar al cuarto de mi madre. Ella está recostada, con su mascarilla de tratamiento facial color verde pistacho, leyendo una revista y escuchando buena música. Sonrío, puesto que verla relajada y feliz me hace sentir un cosquilleo en el estómago, ese que te dice que por un segundo las cosas sí van bien… al menos para alguien. - Mamá – golpeo la puerta entreabierta y ella levanta la vista con evidente interés. - Adelante señorita – dice con voz dulce. Me acerco con cautela hasta la cama y me siento junto a ella. – ¿Cómo estuvo la celebración?

