Charlotte Observo mi reflejo con detenimiento. El frío me hace enrojecer las mejillas y la punta de la nariz, así que puedo decir que parezco de lo menos atractiva. Ruedo los ojos frente al espejo y me hago una coleta alta, despejando mi cara; me cepillo los dientes y en cuanto termino, salgo del baño de la planta alta de la casa de verano de Connor. Él está en el cuarto principal. Había dicho que estaba bien que no quisiera dormir junto a él, al menos por unos días. Dijo que entendía que estuviera un poco molesta todavía por haber huido de Nueva York. La verdad es que no estoy molesta, sino más bien resentida. De todos modos, he estado esperando con ansias el poder dormirme con la cabeza sobre su pecho durante semanas. - ¿Sigues despierto? – empujo la puerta y asomo

