Decir que ver a mi madre en ese estado no me dolió, sería mentir. Es mi madre, la mujer que me dio la vida a quien gracias existo. Pero eso no quita lo injusta y malvada que ha sido conmigo, incluso con Ela. Por ello, me pareció bien que le haya dado su merecido. Yo nunca podría dársela, ya que es mi madre, pero si me tocara presenciar un ataque hacia ella, no metería mis manos. Llego al salón final, donde todos están reunidos. Entro, el abuelo no me mira, mi tío me lanza una mirada de disgusto y, Fabricio está perdido en sus propios pensamientos. Dante no ha venido, debe seguir tras las faldas de esa mujer, que ya le ha dejado claro que no lo quiere más en su vida. Pero así somos los Turner, necios, tercos cuando nos dicen no. —Ya tienes los resultados —asiento colocándolo sobre la mes

