—J-Jungkook... —Hola, pequeño. Creo que es tiempo de hablar de algunas cosas importantes—comenta con el intento de seriedad en sus facciones, casi perdiendo el aliento al poder observar finalmente ese rostro angelical que había deseado detallar desde hace semanas atrás, cuatro, para ser más puntuales. El rubio de cabello desordenado no hace ningún movimiento por los próximos segundos, solo puede quedarse viendo fijamente aquellos luceros negros con algo en la mirada. ¿Eso es felicidad? Jungkook puede jurar que es felicidad lo que muestran—¿Puedes ahora? O...—Taehyung ni siquiera espera que pronuncie alguna otra palabra para tomarlo de la mano y guiarlo dentro del apartamento sin darle tiempo al arrepentimiento que sabe tendrá cuando la valentía se le escabulla del sistema. Aunque s

