Y luego, cuando la respiración se regula, cuando las lágrimas paran su recorrido por las mejillas maltratadas y aún así no puede percibir algo diferente al desconcierto; es que reconoce que nada de lo conseguido hasta ahora, podría lastimar más que esas palabras confusas que brotaron como melodías peligrosas, letales, buscando una única salida del próximo daño fulminante. Ese, que llevaría la prueba final del amor que ambas personas prometieron entre besos suaves... El salir a luz, el enfrentar los lazos que incorrectamente perjudicaron al sentir más de lo que está permitido. Amar... Un amar preso de la singularidad. Un sentimiento que nunca podrían experimentar en nadie más de la misma manera; porque la pasión e intensidad de añorar que todo explote nuevamente en colores y sonidos con so

