—HyoJung... No, en este momento estoy llegando a casa y no puedo volver ¿Bien? Dile al inversor chino que le has asignado una cita para mañana debido a que poseo un asunto familiar—pide el azabache al teléfono, cerrando la puerta de su auto para emprender el camino hacia la entrada de la gran casa que por años fue su hogar—no, solo dile eso. Bien, bien... Si, a las 10 está bien—con calma coloca el código de acceso parar abrir la puerta un momento después. Sus ojos viajan a todos lados en busca de alguien, pero el silencio es definitivo. Quita sus zapatos—Bien, eso sería todo... ¡Una última cosa!—exclama antes de ser la llamada colgada, la mujer del otro lado se queja—ya, ya... Es que necesito que reserves un lugar en Tavolo 24 para una cena mañana. ¿Qué? No, no. No será una cena familiar.

