Taehyung espera recostado de la pared que conforma la entrada de la universidad, mientras su pie mueve sin descanso una diminuta piedrecilla sin forma que cerca de allí yace. Muerde su labio con insistencia tratando de centrar sus pensamientos en lo importante, dándose ánimo al no poseer razón o motivo para sentirse nervioso por el padre de su novio que es tan agradable e inteligente.
Exacto, solo lo admira. Es más, el que hayan congeniado es solo porque se vieron en la obligación de hacerlo. Está bien que se lleven bien y no como todas aquellas relaciones donde no se soportan... Y un montón de cosas que se le olvidan cuando su cuerpo se tensa sufridamente, al distinguir ese lujoso auto Mercedes Benz dar vuelta en la esquina y detenerse justamente frente él.
Mierda... Mierda... Mierda...
Rápidamente se despega de la pared, colocando su mejor expresión serena al llegar al inicio de la acera con pasos que están lejos de verse seguros, para recibir a ese ser majestuoso que colaboró en la creación de su novio. ¡Si, TU NOVIO!. Dos segundos después, la puerta de conductor se abre y de ella sale el hombre que estuvo esperando ver por más de un mes entero.
Santa mierda... De todas las mierdas del universo.
Apenas el Sr. Jeon hace contacto visual con su persona, le regala una suave sonrisa que casi lo lleva de boca contra el asfalto. ¡No es justo! Esa ropa, esos lentes, ese cuerpo... ¿Por qué tiene que verse tan malditamente perfecto?. Mientras le cuestiona al universo aquello, Jungkook da la vuelta al auto para quedar justo frente él y así poder saludarlo al fin. Pero por supuesto que Taehyung aprovecha ese efímero instante para echar una mirada rápida al cuerpo de su mayor y notar hasta el último de sus detalles:
Su cabello azabache está colocado de la misma forma que la vez pasada, variando quizás, que en esta ocasión se ve un poco más desordenado que antes. En el puente de su nariz descansan unos lentes de cristal cuadrados y montura simple metalizada, así como los que usan las personas adultas e inteligentes como él. Ah, le quedan geniales, solo le hacen ver más culto. Analizando su ropa, puede notar que lleva una camisa blanca de pequeñas líneas de hilo n***o de forma vertical, las mangas redobladas hasta sus codos de modo descuidado, pero sin dejar de verse bien. Dios mío, al tener la mangas de esa forma puede ver con claridad como sus brotadas venas se marcan en sus ante brazos y manos, dejándose apreciar con un toque más masculino que antes...
—Taehyung—su nombre no debería de escucharse tan placentero al salir de esos labios, está seguro que no es correcto, pero por satán, todo es tan correcto en este momento. Cuando al fin sale de su embobamiento, se da de cuenta que Jungkook tiene extendida su mano libre hacia él en busca de poder estrecharla, de forma rápida lo hace. Debo de dar vergüenza. Su atención rápidamente se centra en el motivo de su encuentro, el cuaderno. Cuaderno que está lejos de verse presentable, y que Jungkook sostiene contra su costado con cuidado. Nota: cambiar de cuadernos, e intentar que mi caligrafía no parezca de niño de preescolar—un placer verte nuevamente.
—I—Igual, Sr. Jeon...—devuelve el saludo gustoso, sonriendo con mucho más que amabilidad— ¿Cómo se encuentra?—pregunta con cortesía, aunque la verdad le parece que se encuentra extremadamente bien, si se deja llevar por todo esa vista externa... Céntrate, céntrate, céntrate—¿Mucho trabajo?
—Digamos que regular, ya cuando llegas al puesto en el que estoy solo necesitan de mi es una firma y nada más—se alza de hombros despreocupado. La mano con la que previamente saludó al chico, es llevada hasta su cadera y la deja descansar allí en un toque condenadamente relajado. ¿Acaso así de tranquilo lo hace sentir Taehyung?—¿Tú? Supongo que de los dos eres quien más cosas debes de hacer, ser universitario e independiente debe de ser muy duro.
—Si... eh—rasca su oreja con insistencia—entre la universidad, trabajo y criar a mis hijos, el día se reduce a nada prácticamente—ríe dándole la razón.
—¿Hijos?
—Mis gatos, si, ellos... ¡N—No piense que tengo unos hijos por allí regados, ni nada de eso!—se apura aclarar con susto—no creo que tenga a la final, usted sabe... Aunque si quisiera. Pero... Okey—se tapa el rostro con ambas manos completamente avergonzado. Se siente como un niño chiquito penoso, ¡¿Por qué no puede actuar como la última vez? De seguro ya Jungkook debe pensar que es un estúpido—eso no viene al caso, lo siento. Lo que quiero decir es que me gustan muchos los niños, pero veo poco probable el poder tener minis Taes...
—¿Qué dices? No porque seas un joven con gustos por su mismo sexo debes privarte del derecho de ser padre, hay múltiples maneras para lograr ser uno en estos tiempos. Eso sí, sin causar daño a terceros para lograrlo. Estoy seguro que pequeños parecidos a ti corriendo por ahí debe de ser lo más tierno del mundo—asegura con una gran sonrisa por la imagen mental.
—¿Le gustan muchos los bebés?
—Me encantan—reconoce en voz suave. Taehyung se derrite como un helado en verano al solo imaginarse a ese hombre tan guapo con un bebé entre sus musculosos brazos, arrullando y cantando canciones de cuna... Así como lo hizo con tu novio. Odia esa voz interna que le fascina recordarle la posición que ocupa cada quien en este plano terrenal—mi esposa me planteó adoptar un bebé hace algún tiempo—cuenta de repente—En ese momento no lo creí conveniente por el nivel de trabajo que estábamos teniendo, así que, simplemente pausamos la idea y la dejamos ir con el paso de los meses.
—¿Ahora si quiere?—pregunta al hallar ese toque de culpa en sus palabras. Los ojos oscuros del Sr. Jeon se fijan en la acera por un par de segundos antes de volver su vista al joven. Taehyung no lo puede entender, pero es como si no necesitara palabras para poder comprender que dicho tema de verdad lo está mortificando. Quizás sea por...
—Es que no lo sé—confiesa—A veces pienso que es lo mejor, ya sabes, un nuevo integrante en la familia la va unir mucho más, pero un bebé significa empezar de nuevo y yo...
—Usted quiere retomar su vida donde la dejó ¿No es así?—acierta. La alegría que lo embarga cuando Jungkook simplemente da un asentamiento de cabeza es mucho más gigante que cualquier otra antes experimentada; porque eso quiere decir que de alguna forma sorprendente, sus palabras sirvieron de algo. Quiere llorar—no le veo lo malo a eso.
—Mi esposa de verdad quiere un bebé, y yo me veo en la obligación moral de complacerla.
—Ese pensar es muy retrógrado—opina cruzando sus brazos, y tomando por sorpresa al hombre—Sr. Jeon, me va a perdonar por el atrevimiento, pero es muy claro que no desea ser padre por segunda vez; porque el adoptar a un niño por obligación o complacencia de alguien más, no es lo correcto. Debe nacer de su interior, debe anhelar el poder conocer el nuevo rostro de su felicidad, debe temblar de emoción al querer tenerlo entre sus brazos y llorar de felicidad cuando al fin pueda cumplirlo. Esa es la forma correcta, si usted no desea, no tiene por qué hacerlo. Se supone que el matrimonio es un compromiso mutuo, debe negociar y llegar a un acuerdo... ¿Usted es bueno negociando, no es así?
—Creo que tus sermones son los únicos que me han hecho darme cuenta de mis errores—farfulla él con una pequeña sonrisa apenada—tienes razón, yo en este momento no deseo nada más que retomar las cosas que más quería en mi juventud—da la razón. Luego de un momento en silencio donde solo puede distinguir esa sonrisa complacida por parte del rubio, recuerda el verdadero motivo de su visita—Es cierto, ten, mi hijo me pidió que te lo diera—extiende el cuaderno a su dirección.
—Oh, lo había olvidado—lo toma inmediatamente, abrazándolo contra su pecho. Error. La fragancia que quedó impregnado en libreta luego de ser sostenido todo ese tiempo por su suegro, golpea directo y sin consideración a su sentido del olfato. Teniendo que parpadear varias veces para que su cerebro deje de analizar dicha fragancia de la forma en que lo hace—M—Muchas... Muchas gracias Sr. Jeon. Eh, y... ¿JunGeon ? ¿Él realmente está bien?—pregunta, para distraerse un poco—Cuando llamó para avisar que vendría se oía con poca energía. Espero se recupere rápido.
—Está bien, estará de reposo hasta el lunes, todo con la idea de no infectar a nadie de su clase.
—¿Lunes...?—repite incrédulo. ¡Eso es demasiado tiempo separados, si tiene todo el fin de semana libre se morirá pensando en el Jeon equivocado!—quizás deberías ir a verlo—comenta un tanto distraído, cayendo en cuenta de su gran error un segundo después; porque si lo visita, quiere decir que estará en la misma casa que...
—Seguro eso le haría bien, verte y tener tu compañía. Si piensa ir, podría llevarte con gusto—ofrece desinteresadamente—la empresa está relativamente cerca de aquí ahora que lo pienso, solo dime a qué hora y estaré aquí.
—Oh, no, no... Eso sería demasiado—niega enseguida—puedo ir en bus, Sr. Jeon. Muchas gracias.
—Te aseguro que no es ninguna molestia—sube nuevamente las mangas de su camisa en un movimiento suave. Su rostro sereno reflejaba sinceridad—no me costaría desviarme unas cuantas calles para venir por el novio de mi hijo— Novio. Ya deja de olvidar ese importante título, ¿Si?
—Si no representa una molestia, supongo que está bien—responde un poco embobado, con la vista fija en esos brazos fuertes—A—Aunque hoy ingreso al trabajo mucho más temprano, temo que hoy no podré. Pero mi última clase del día de mañana termina a las 4:30... No sé si usted...
—Estaré acá a las 4:25.
-Hany