POV Ares —¿Qué estás haciendo aquí? —¿Sorprendido de verme, hermano? —pregunto en tono gélido—. No creíste que no vendría a visitarte, ¿o sí? —Tú no tienes nada que hacer aquí —dice colocándose de pie—. Ganaste, obtuviste lo que querías, me encarcelaste… ya puedes largaste en paz. Por primera vez en muchísimos años, sonrío. Una sonrisa maquiavélica, demoniaca, carente de gracia y bondad, le muestro. Avanzo dos pasos con mis manos dentro de mis bolsillos, mirando la asquerosa celda de mierda donde está. Me encargué de que estuviese en la más asquerosa, la más sucia y ruin. Me encargué de que su trato aquí fuese como el que se merece. También pedí de que lo movieran a la última celda de esta asquerosa cárcel, esa donde traen a los reos, que según la orden aquí dentro, es para darles un

