Dulce princesa. Estaba mareada, ella no pudo ser tan estúpida. Se sostuvo de la silla, claro que tendrían consecuencias en la guerra, sean buenas o malas, con las profecías no se jugaba nunca. - Explicamelo, por favor. No podía solo verla así, Zack provocaba eso y no sabía como reaccionar. Intentó tranquilizarla de cualquier forma posible, pero ella podría más que él, incluso en ese estado tan desestabilizado. - No, tranquilízate. ¿Bien? Sólo, solo tranquila. - ¡Tú no me dirás que hacer en estos momentos jodidos! Quería verlo, ver para creer, y si todo resultó ser ser cierto ... disfrutaría en ver el segundo exacto en sus pulmones dejen de tener aire, y su último suspiro haya sido soltado. Tan sádico como afectados sonar sus pensamientos, eran iguales de ciertos, después de todo, cad

