¿Y si en verdad eres débil? Cobre consciencia, me había perdido dormida y no recordaba bien lo que había sucedido -como ya me era costumbre al levantar-, intenté sentarme en la cama pero mis brazos me sujetaron demasiado fuerte, la persona soltó un gruñido. Dirigí mi vista al cuerpo que me estaba sosteniendo, me di con la sorpresa de que era Jack. ¿Por qué demonios se tiene que ver tan lindo? Sus pestañas se topaban con sus rosasdas mejillas, y su cabello dorado le daban una imagen de ángel. Intento levantar sus brazos para poder levantarme pero me regresó a agarrar y apretar contra él -cosa que casi me provoca soltar un improperio por el dolor de mi espalda-. - Quédate conmigo, por favor - Susurró medio dormido mientras me abrazaba. Quise quedarme así por un largo tiempo, y oler su ar

