Una época calurosa. Habíamos obtenido ropas y demás, ya pasaron días y las cosas no empeoraban, pero tampoco mejoraban, todo estaba estancado ... era desesperante. Christina estaba mejor, su piel tenía color y ya casi no quedaba rastros de lo que antes eran unas profundas puñaladas. Hoy vendrían los guerreros de Máximo, eso era seguro, querían que yo estuviera en sus terrenos por cualquier disposición. No lo juzgaba, hace un día Corona de Oro hizo su primer ataque al querer secuestrar a la hija del Beta -el segundo-, una jugada tan buena como sucia, sin el Beta que es el segundo al mando podríamos en desventaja, fuera como fuera era un puesto importante vacío. Suspiré al sentir ese característico aroma a perro mojado. Me levanté del sillón sin antes dejar a Christina atrás mío, espero q

