Pretender. Mi cara palidecio aún más de lo que estaba, mi cuerpo estaba congelado y mis pulsos disminuyeron de manera notable. Iba vestido con un traje gris en su totalidad, una camisa blanca por debajo y una corbata violeta sin ningún tipo de detalle. Lo mire, ojos oscuros, serios, desolados, tristes y apagados. ¿Qué es lo que le sucede? Quisé darme una bofetada. ¿Acaso eso me importaba? ... no, claro que no. Me di la vuelta y seguí caminando, con suerte no pudo olerme entre tantos hombres lobos y con el perfume que me puse. Caminé más rígida, mi corazón dolía ... ¿Por qué? ¿Por qué me debe de doler? Mis labios quedarán fruncidos por cuenta propia en unos segundos. Continúe dando vueltas, evitando pasar por donde se haya perdido él. Mi olfato era de los mejores, pero tampoco me di

