Treinta y seis horas sin saber de Aiden. Estaba empezando a sentir como la preocupación y las ganas de verle eran reemplazadas por sólo enojo. Quería golpearlo y sentía un impulso tremendo de enviarle un mensaje diciéndole de todo, pero me contuve, porque primero necesitaba una explicación suya antes de tomar cualquier decisión apresurada. No podía manejarlo de la mejor manera. Solté el aire de mis pulmones intentando calmarme mientras Helena y Sabrina me miraban atentamente dese el otro extremo de la habitación. ―Yo opino que lo mandes a la mierda ―Sab le dio un manotazo a Helena, negando. ―Es mejor que esperes a que hable contigo y aclaren las cosas. Rodé los ojos mientras seguía acostada mirando al techo, me levanté mirándolas fijamente. ―¿Tú por qué te has pasado todo el día sien
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