Podía sentir sus manos por todo mi cuerpo acariciando cada rincón de él haciéndome gemir deleitada mientras que su boca cautiva no se separaba de la mía por ningún motivo, solo cuando buscábamos oxígeno que ambos nos habíamos robado y cuando esto pasaba nuestras miradas se encontraban diciendo todo lo que nuestros labios callaban. Mi corazón latía desenfrenado bajo mi pecho mientras mi respiración cada vez se hacía más trabajosa, todo mi cuerpo estaba receptivo a su toque. Es por ello que me aferré a él como si fuera mi segunda piel, mis brazos y piernas rodeaban su cuerpo no queriendo dejarlo ir. Lo necesitaba de una manera desesperada y Aeron parecía sentir lo mismo. Sus manos se deslizaron por mis piernas abriéndolas más para colarse dentro de ellas sin dejar de besarme, su lengua

