A la mañana siguiente Aeron me despertó de la mejor manera que un hombre pueda despertar a una mujer… Ustedes me entienden. No pude evitar gemir con fuerza deleitada por su boca milagrosa. Lo que le hacía a mi cuerpo tenía que ser pecaminoso. Su lengua lamía mi punto de placer y no tardé nada en correrme cuando él introdujo dos de sus dedos en mí v****a. Quise devolverle lo que había hecho por mí pero rápidamente se levantó desnudo en toda su gloria de la cama ocasionando que lo devorara con mis orbes hambrientas. — ¿Recuerdas que hoy tenemos un tour? Ve a bañarte, te pediré el desayuno, te esperaré en el restaurant. Enseguida sonreí imitándolo para acercarme a él y darle un beso en la comisura de su boca. —Gracias bebé. —Hacía tiempo no me decías así —me dijo con voz suave hacién

