No supe cuánto tiempo había transcurrido desde mi huida pues el sueño se había apoderado de mí hasta que pude sentir las caricias de Aeron sobre mí piel haciendo que está ardiera receptiva ante su toque. Acto seguido todo mi cuerpo se puso en guardia, mis pechos se levantaron orgullosos bajo el vestido del cual aún no me había desecho y en el momento que sus pupilas se encontraron con las mías vi como las de él estaban contemplándome con ardor y deseo. Me estremecí ligeramente al mismo tiempo que su pulgar recorría la comisura de mi labio inferior acelerando mi pulso notablemente. Una llamarada se encendió en mí haciéndome olvidar el porqué estaba aquí y no con él como se suponía en la fiesta. De repente sus labios sorprendiéndome se cerraron alrededor de mi pezón aún cubierto por mi ve

