Dos meses cuando ansías estar con alguien pueden resultar tremendamente eternos, pero Álvaro siempre tiene menajes con la propiedad en la que vamos a vivir, los arreglos a la casa, los arreglos al jardín o los muebles que compraremos, incluso el color de la pintura, el cual hemos cambiado un par de veces. Primero elegimos una combinación de azul con blanco y luego decidimos hacer unos cambios, así que el dorado vino a la mente de ambos y por más raro que suene, nuestra casa quedó en esa combinación. Llevo un conteo regresivo para irme a casa desde que Álvaro envió todas sus cosas a casa y me envió una foto de ellas. A veces me imagino a Álvaro preparando el desayuno, mientras yo vengo entrando a casa con el café. Es mi nueva fantasía recurrente y me encanta, la verdad, me encanta mi vida

