Después de la comida con Rod y Brenda, no me quedan ganas de hablar con ella, pero de todas formas vamos por ese café y una caminata por la ciudad. No le pregunto por Álvaro, no quiero oír todo lo que ve mal en él, no quiero imaginar que lo odie o le desagrade, porque para mí él es familia, es romance, es amor. Brenda decide no preguntar nada, y yo me quedo en silencio, alimentando a los patos. Las dos nos quedamos mirando el paisaje lleno de calma, probablemente debido a la hora. Tomo la mano de Brenda, y ella me mira en silencio. Me cuenta con timidez que esta noche irá a trabajar con Clara en un catering privado. La miro incrédula y me pregunto por qué no entiende que no me cae bien, por qué no se esfuerza un poco más por apoyarme. Es entonces cuando replanteo si somos amigas porque no

