Avanzo hacia la salida con Ethan detrás de mí, el arma apuntándome en el costado se siente como fuego, candente y doloroso fuego que viaja directamente a mi corazón. Mi cerebro no termina de procesar lo que está pasando y gran parte de mí está segura de que esto es una de esas pesadillas que sientes reales, pero que al final termina siendo sólo un mal sueño. Sin embargo, la otra parte de mí que es consciente de que, por doloroso e imposible que parezca, esto es real, siente una llama de esperanza florecer cuando escucho ruido en la cocina. Tal vez Katia ya está preparando la cena o tal vez nana por hoy ha dejado sus telenovelas a un lado. Tal vez una de ellas pueda ayudarme. Y casi quiero reírme de lo irreal que es esto, de mí pidiendo que incluso Katia pueda protegerme del hombre que se s

