— ¡Joder, mierda, maldito infierno, puñetero, gilipollas y puto dolor de cabeza! Y no hay mejor despertar que ese, Ethan repasando su diccionario de malas palabras. Y lo mejor de todo, el bonus, lo hace a los gritos. — ¿Estás bien? — Pregunto, mis ojos perezosos observándolo atentamente, mi cabeza aun sintiéndose desconcertada por los sucesos de anoche. Ethan está apoyado sobre el cabezal de la cama, sus manos sosteniendo fervientemente su cabeza mientras aprieta sus ojos cerrados con extremada fuerza. Resaca, él tiene resaca. — ¿Me ves bien? Siento que me están taladrando la maldita cabeza. — Eso pasa generalmente cuando bebes demasiado — susurro, resistiéndome a la desconcertante necesidad de tocarlo. — En todo caso — abre un solo ojo para mirarme —, ¿tú qué haces aquí? — ¿No lo r

