Capítulo 2: El Pacto.

1545 Words
Todo comenzó hace unos tres años atrás aproximadamente, yo era una adolescente común y corriente que escribía novelas románticas, pero que no se ajustaban a los clichés ni los estereotipos. A mis amigos les gustaba mucho lo que hacía, y recuerdo que en la universidad varias veces al día me felicitaban por mis obras. Un día, el director de la universidad me llamó para hablar a solas conmigo, y me propuso entrar a un concurso de escritura en Boston, Massachusetts, mi familia y yo vivíamos en Madrid, España. Había tres premios y el primero ofrecía colocar la novela ganadora en una editorial, junto con el libro en formato digital y físico y un audiolibro. El segundo era un premio de mil dólares, y el tercero de quinientos. Obviamente acepté. Las siguientes dos semanas estuve dividiendo mi tiempo entre la universidad, mis amistades, mi novio de ese entonces y la novela, escribía sin parar y sin descanso. Cuando llegó el día, viaje en avión hasta allí junto con mi madre, fui con todas mis esperanzas e ilusiones puestas en ese libro, y terminé en segundo lugar. Lejos de ponerme triste o deprimirme, lo acepté contenta, ¡Era el segundo lugar! Eso quería decir que había estado muy cerca del primero. Decidí tomarlo como una señal, y los meses siguientes me esforcé arduamente en poder llegar a una editorial, pero era muy complicado. Todas pedían dinero antes de poder publicarla, dinero que ni yo ni mi familia teníamos disponible. Empecé a entristecerme con el paso del tiempo, tenía tantas novelas escritas y ninguna había encajado en una editorial por falta de presupuesto. Una noche, estaba en mi computadora desanimada leyendo los comentarios positivos sobre una de mis historias, hasta que me apareció una página de la nada, hablaba sobre hacer un pacto con un ser mitológico llamado Begimo, decía que éste podía cumplir todo aquel pedido que fuera solicitado. La información mostraba detalladamente los pasos del ritual que se debía seguir y las oraciones que había que pronunciar. Agarré mi móvil y marqué el número de mi mejor amiga Alisha, ella me atendió casi al instante.   __ ¡Hola bebé! __ Contestó alegremente como siempre.   __ ¡Hola mi vida!   __ ¿Cómo estás chica? Yo recién terminé de cenar y estoy en mi amada habitación.   __ Pues yo igual, hey, quería contarte algo que acabo de encontrar en  mi laptop.    __ Soy todo oídos nena.   Le conté todo lo que había leído en la página que había aparecido de la nada, de su contenido, de éste ser mitológico, y del ritual. Cuando terminé, un silencio apareció del otro lado de la línea, y por un momento creí que me había colgado.   __ ¿Alish? ¿Te has ido? ¿Sigues ahí?   __ Eh… perdona nena, sí sigo aquí.   __ ¿Y bien? ¿Qué opinas?   __ Bueno Nish, creo que es algo peligroso lo que quieres hacer. Pero sé perfectamente que has estado buscando editoriales por mucho tiempo y no has podido conseguir nada… __ ¿Lo estás aprobando? __ Pregunté con curiosidad.   __ No exactamente. Creo que no es una buena idea molestar seres poderosos, además, esto debe tener un precio… ¿Realmente estás dispuesta a pagar por ello?   Me quedé callada unos instantes. Pero luego reaccioné y le contesté.   __ Sí, estoy segura. Voy a hacerlo.   Se escuchó un suspiro del otro lado.   __ Está bien Nisha, solo espero que no cometas un error grave.   __ Cálmate nena, todo va a salir bien, no te preocupes.   Estuvimos charlando del tema unas tres horas, y acordamos que yo iría a su casa éste fin de semana, ya que sus padres viajaban todos los fines de semana, por lo que sería el momento perfecto para invocarlo. Los días pasaron rápidamente, y el sábado en la noche fui a su hogar, ella me recibió con chocolates y golosinas, como solíamos hacer tradicionalmente cuando me quedaba a dormir. Fuimos a su habitación, y nos sentamos en el suelo.   __ Esto me da un poco de miedo Nish. __ Confesó Alisha. Le palmeé el hombro cariñosamente.   __  Tranquilízate ¿Okey? Todo va a salir bien te lo aseguro.   Unos minutos después, comencé el ritual, seguí al pie de la letra todos los pasos para poder completarlo de la mejor manera posible, junto con las oraciones y demás. Cuando finalicé, nada había sucedido. Resoplé fastidiada.   __ Esto me pasa por seguir consejos de internet. __ Dije un poco malhumorada. Justo cuando Alisha iba a decir algo, escuchamos un fuerte golpe afuera de la habitación, las luces empezaron a prenderse y apagarse repetidamente, mi amiga se acercó a mí y me abrazó fuertemente, cerrando sus ojos. Yo, por el contrario, tenía los ojos muy abiertos y clavados fijamente en la puerta de la pieza. Ésta se abrió de un golpe, y apareció. Todas las imágenes que había imaginado en mí cabeza quedaron atrás, pues lo que estaba viendo no se parecía en nada al ser mitológico que creí que vería. Era una especie de… hipopótamo gigante, era tan grande, ¿Cómo rayos cabía en la puerta? Pensé sorprendida.   __ ¿Quién ha tenido el atrevimiento de invocarme? __ Dijo con voz gruesa y fuerte. Alisha, quien no había abierto los ojos, ahora los abrió, se llevó las manos a la boca y ahogó un grito.   __ He sido yo. __ Dije poniéndome de pie, mientras mi amiga me miraba con cara de pánico. Begimo me observó y se acercó.   __ ¿Tú? ¿Una simple mocosa como tú me ha invocado? __ Rió fuertemente. __ ¿Y por qué una niñita invocaría a semejante criatura bestial cómo yo?   Tragué saliva, no quería que viera que me asustaba un poco su forma física.   __ He oído que las personas pueden hacerte pedidos, y que efectivamente los cumples, ¿Eso es cierto?   La bestia sacó humo por sus fosas nasales, y con cierto aire de egocentrismo respondió.   __ Has oído bien, niña, claramente puedo hacerlo. Pero… __ Dijo acercándose hacía mí. __ Todo pedido tiene un precio. Un costo que el humano debe estar dispuesto a pagar.   __ Te lo dije. __ Dijo Alisha en voz baja. Begimo la miró, y ella retrocedió a gatas.     Observé a ese ser, tan poderoso e intocable, y asentí.   __ Estoy dispuesta a pagar por ello.   __ Bien. ¿Cuál es tu pedido, niñita? __ Preguntó.   __ Quiero fama, quiero reconocimiento. Quiero que las editoriales vean mis obras y deseen contratarme, quiero eso y poder tener dinero, el suficiente como para poder aportar a mí familia y ayudarlos a estar posicionados en una mejor situación económica. __ Respondí.   La bestia me escuchó atentamente, soltó un suspiro, y contestó:   __ Bien, tendrás lo que quieres. Pero a cambio de eso, te quedarás sola.   __ Disculpa, ¿Qué?   __ Lo que dije. __ Dijo Begimo haciéndose más grande. __ Tendrás lo que deseas, pero, a medida que vayas obteniendo mayor reconocimiento y riquezas, tus posibilidades de vivir una vida feliz junto a alguien que realmente te quiera tal y como eres disminuirán. Nadie te amará por tu forma de ser, pero si amarán el dinero y la fama que portarás sobre tus hombros.   Me quedé en silencio unos momentos frente a él, era un costo muy grande. ¿Sería capaz de tolerar todo eso? Ser una escritora famosa había sido mi sueño desde que tengo uso de razón, nunca me importó tanto algo en mi vida como esto, y si realmente lo lograse con esto, era un riesgo que debía correr. Alisha se puso de pie y se acercó, había una profunda preocupación en su mirada, la tomé de la mano y le sonreí.   __ No te preocupes, está bien, podré con esto.   __ No voy a alejarme de ti, lo sabes ¿Verdad? No me importa quien vayas a ser en el futuro, solo quiero que estés bien, ¿De acuerdo?   Asentí. Me dirigí hacía la bestia.   __ Está bien, tenemos un trato.   Begimo asintió con la cabeza, extendió su pata y la estreché como pude, luego de eso, un humo blanco comenzó a aparecer en el cuarto, cegándonos momentáneamente. Cuando recuperamos la visión, aquel ser mitológico que tanto miedo había transmitido, ya no estaba más. Alisha y yo nos quedamos viendo.   __ Dios mío, Nisha yo…   __ Lo sé, sé que no dirás una palabra de esto a nadie.   __ Sí pero… ¿Te das cuenta de lo qué acabas de hacer verdad?   __ Sí Alisha, lo sé, pero pudo haber sido peor qué esto.   __ Espera, ahora que lo recuerdo… __ Dijo Alisha. __ Creo que he escuchado su nombre en otro lugar.   Ella abrió su laptop y comenzó a buscar su nombre en el navegador, lo que vio a continuación hizo que su rostro palideciera.   __ Nisha… Begimo es considerado…   __ ¿Qué? ¿Qué? __ Pregunté poniéndome nerviosa.   __ Acá dice: “La criatura, de nombre Behemot o Begimo, es considerado un demonio en muchas religiones y culturas, puesto que se debe tener un extremo cuidado si se llegara a tener algún tipo de conexión espiritual con él.”   Al escuchar eso, mí cuerpo empezó a temblar. Había hecho un pacto con un demonio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD