Para cuando llegamos a casa yo ya había dejado de temblar, sin embargo, no era capaz de proferir ni una sola palabra. Estaba en estado de shock. Había sido atacada por un chico violento en el baño de chicas, y no era algo sencillo de superar. Kyle decidió escoltarnos a casa a Candie y a mí, puesto en que insistió en que se sentiría mejor cerciorándose de que nadie nos seguía, y agradecía eso, puesto que también me asustaba que Mark fuese a seguirnos. Por primera vez, dejé a Kyle entrar a casa. - Voy a preparar, té – avisó Candace, quien traía el ramo de flores que Kyle me había llevado a la graduación, mientras él se dejaba caer en el sofá y yo me quedaba mirándolo. – ¿Quieres té, Kyle? - Sí, por favor – asintió con la cabeza. - Ya vuelvo –

