—¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué nadie se ha enterado? —¿Quieres escuchar mi historia o vas a quedarte a juzgarme? Sídney no dijo nada, se relajó y procuró prestar atención a lo que aquella mujer tenía que contarla. Cuando el ambiente estuvo aún más silencioso y relajado, la mujer prosiguió. —No me marché porque quisiera y tampoco me sorprende que Eduardo no le haya contado la verdad a nadie, mucho menos a sus hijos. —Disculpa que la interrumpa ¿está intentando decir que Eduardo sabe de esto? —Así es, y por favor procura no interrumpirme de nuevo hasta que haya acabado. Eduardo ganó un caso gracias al cual se tuvo que encarcelar al hijo de un tipo malo, en consecuencia, amenazó a nuestra familia, iba a ir a por nosotros, estábamos aterrados, al menos yo, ese tipo de cosas nunca terminaban bien

