Capítulo tres

1243 Words
Como era la primera vez que algunos de nosotros salíamos a la luz, les pedimos a los chicos que nos mostraran la ciudad. Al principio intentaron negarse argumentando que teníamos que volver, antes de que se dieran cuenta que habíamos salido. Que solo iríamos a tomar algo a la fiesta del amigo de Pet y regresaríamos. Pero como había más presencia femenina, los convencimos. Con sonrisas, guiños, y una que otra promesa que de mi parte no cumpliría. Y ya está, ellos hacían lo que queríamos. Fuimos paseando por algunas de las calles de la ciudad, lo único que las diferenciaba de Alion era que aquí arriba, se podía apreciar el cielo, parecería algo insignificante pero para alguien que había pasado toda su vida leyendo sobre las maravillas del cielo. Era impresionante, lo mejor que le podía pasar en la vida. Ni siquiera podía despegar mi vistas de esas hermosas luces tintineantes que iluminaban nuestro andar. El simple hecho de saber que por fin, después de 18 años las estaba viendo en vivo y no a través de una pantalla era genial. Pasamos por tiendas de ropa, zapatos, supermercados, bares, cafés y de más establecimientos. Todos estaban llenos, al parecer a esta gente solo le gusta comprar, igual que a nosotros, había una tienda de antigüedades. En la que se podían apreciar cuadros y bastantes baratijas. A mamá le encantaría esto pensé. Pero ella jamás estaría dispuesta a salir de la cueva ni aunque fuera solo un minuto. Aun no entiendo de donde viene ese miedo a mostrarle a los humano todo lo que podemos hacer, si bien es cierto que somos más inteligentes que ellos. Podríamos hacer un buen equipo, si en lugar de capturarnos y tratar de experimentar simplemente habláramos y llegáramos a un acuerdo en el cual ambas razas puedan subsistir a razón de la otra. Les podríamos enseñar un montón de cosas, y tal vez así le darían uso al 90% de su cerebro que les falta utilizar. Creo que esa es una de las principales causan de la prohibición a salir a la superficie. El no poder actuar al 100% en tu naturaleza. El limitarnos nos causa serios problemas, nos debilita. Las chicas insistieron en entrar a una de las tiendas de ropa, todo lo que había era hermoso, y no había llegado aún a Alion, pero por más que quisiera comprarlo no venía preparada para eso, así que hicimos los chicos prometer que nos traerían de nuevo la próxima semana y mientras ellos se iban de fiesta nosotros haríamos compras. Ya eran casi las 12 cuando por fin logramos convencer a las chicas de salir de la tienda y digo logramos porque yo también quería ir a esa tan ansiada fiesta por la que había esperado casi tres años. Bueno literalmente no era la misma pero era una fiesta a fin de cuentas. La fiesta era en casa de un amigo humano de Peter, siempre nos hablaba de él. Su nombre es Christopher él ya tiene 26 años, y vive solo, Peter dice que hace fiestas todos los fines de semana, no sabe cómo lo hace pero nunca le ha querido preguntar para evitar que él también le haga preguntas acerca de su vida. Por su parte el solo sabe que tiene un hermano y una hermana a los cuales aún no ha conocido. Cuando entramos a la urbanización en donde vive el amigo de Pet, apenas y entrar empezamos a ver una larga fila de automóviles, que se extiende por todo lo ancho de la calle. Estoy un poco asombrada, si algo nos falta en Alion son autos, papá dice que no los han introducido porque sería dar a conocer nuestra ubicación a los humanos. Solo hay bicicletas, aunque no me quejo porque gracias a ellas tengo una condición física bastante buena, y un trasero bastante firme. Hay autos de todo tipo, conforme vamos avanzando Eric y los chicos que son los que más han estado aquí nos cuenta que clase de autos son, su potencia, seguridad y cuál es su precio estimado. Nos dicen cual es mejor para cada uno de ellos, en lo personal no me interesa pues nunca podre tener uno. Peter dice que Chris lo enseño a conducir hace algún tiempo. Y que es fantástico. Cuando estamos más cerca de la casa, empiezo a escuchar la música que sale a todo volumen por unos altavoces que están estratégicamente colocados en algunos lugares del jardín. Pero no nos detenemos ahí como creí en un principio. Vamos directamente a la puerta principal. La cual no necesitamos tocar pues se encuentra abierta de par en par. Peter saluda a uno chicos que están en la entrada con una leve inclinación de cabeza, sin si quiera pensar en presentarnos por lo visto no son de su agrado. La casa está llena de jóvenes y adolescentes ebrios, unos más que otros, algunas parejas ya se esconden en los rincones de la casa buscando un poco de intimidad, es muy diferente a las fiestas de Alion, nosotros sí que sabemos cómo encontrar intimidad, una chica está bailando arriba de una mesa, haciendo una especie de baile sensual, aunque yo no le veo lo sensual a estar meneado el trasero en completo estado de ebriedad, mientras te gritan como les gustaría que lo hicieras, pero en la cama. Apenas y ve a Peter la chica salta de la mesa y viene directamente hacía el. Le doy una mala mirada pues no me gusta para nada que mi hermano se relacione con ella, apenas y la veo acercarse para colgarse de su cuello y darle un beso en la mejilla. Pero de inmediato su atención recae en que no está solo, y como la mano de Peter está en mi espalda, rápidamente se separa, lanzándome dagas con la mirada. ──Peter cariño creí que no vendrías. Ya es bastante tarde──. ──Natalia ya sabes que jamás me perdería un de las fiestas de Chris, menos sabiendo que estarás aquí preciosa──. ──Eso espero guapo, y que no me presentas a tu novia──. Dice con tono molesto, viéndome directamente. ──Claro, si mi novia estuviese aquí te la presentaría──. Contesta Peter con una sonrisa. La cara de Natalia se arruga en una notable muestra de desagrado y en tono osco pregunta. ──Bueno me vas a presentar o tengo que hacer sola──. Peter bufa con notable desagrado hacía su exigencia, pero al parecer quiere evitar un berrinche de esta tipa, porque volteando hacía nosotros nos presenta de uno por uno. ──Natalia Te presento a Eric, Joseph, Fredy, Marcos, Mitchell, Darla, Penny, Jane y Lynn──. Mis amigos. ──Simón. Mi hermano──. La cara de la tipa se arrugaba cada vez más, y el maldito de Peter lo hacía a propósito, me estaba dando una enemiga a posta. ──y esta bella morena de fuego entallada en cuero, es mi sexy hermana──. Dijo estallando en carcajadas viendo como el rostro de la chica pasaba del coraje a la total vergüenza. Enfurruñada se acercó un paso más solo para golpear el hombro de Peter y salir corriendo a algún lugar de la casa. ──Oye espera a dónde vas, solo estaba jugando, nena ven aquí──. Grito Peter saliendo de tras de ella. ──Eres un idiota── le dije con los dientes apretados, si fuera una de nosotros estaría muerta en este momento solo con esa mirada. ──Ya vengo, o me quedo sin follar esta noche──. ──Ojala te corte los huevos── Gruñí viéndolo partir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD