Llevábamos semanas buscando información de cualquier fuente acerca de lo que nos pasaba, pero ninguno de nosotros encontraba información que nos sirviera. La única forma de saber si algo como esto había pasado anteriormente sería preguntándole a mis padres.
Dason pidió que lo cambiaran de la última clase pues a pesar de todo era un chico aplicado y no quería que le fuera mal en la materia, aunque se moría por estar en ella al igual que yo porque estuviera, pero era algo imposible de plantear por el momento.
Hablábamos todo el tiempo por teléfono y en la universidad nos observábamos a la distancia, siempre estaba rodeado de mujeres, pero por increíble que parezca, nunca les prestaba atención, se concentraba en su celular, en contestar mis mensajes.
Por mi parte veía las caras que ponía cuando uno de mis compañeros se acercaba o me tocaba, su rostro se desfiguraba en una mueca como si de verdad le molestaba. Inmediatamente residía un mensaje de su parte.
── Estoy celoso de esa mano. D──.
Yo solo sonreía me encantaba saber que el sentía lo mismo que yo al ver a alguien más acercarse.
── Y yo de todas esas que te rodean. C──. Respondía haciendo que su rostro se iluminara. Me encantaba ver como sus hoyuelos eran marcados, sonreía con los ojos.
Ω
Ω
Un mes paso, Dason me llamo una tarde muy preocupado, apenas y podio entender lo que decía.
Su hermano le conto algo sobre la destrucción de la tierra, y todo lo que estaba a nuestro alrededor. Y que nosotros éramos como un detonante.
── Day tranquilo más despacio que apenas te puedo entender──.
── Te voy a contar la historia completa pero presta atención. No me vayas a interrumpir. Vale──.
──está bien habla──.
──Mark dice que cuando yo era pequeño, escucho a mis padres hablar de la razón por la cual habíamos venido a la tierra. Presta atención y no te asustes por favor──.
Hace muchos años, antes de nuestro nacimiento para ser exactos, en Alion se empezaron a escuchar profecías de la destrucción, decía que en los próximos diez años, iban a nacer una par de niños de diferentes sexos, en diferentes familias. La energía electromagnética que estos desprendieran al estar juntos tendría la capacidad de acabar con tres planetas enteros.
Y no había una forma de saber quiénes eran esos niños, pues aparentemente iban a ser completamente normales. Pero algo en su físico una ligera marca de nacimiento iba a ser distintiva de ambos, no sabían cual seria, podía ser desde un lunar, una mancha o una deformidad.
Desde el día que la profecía salió a la luz, se decidió que todos los niños que nacieran dentro de los próximos diez años y trajeran una marca nunca antes vista serían sacrificados por un bien mayor. Lo llamaron Punto de quiebre o algo así.
Dice mi hermano que es por ello que cuando nací y vieron que yo era uno de esos niños decidieron salir de Alion, aunque nunca se supo que alguien del sexo opuesto naciera el mismo día que yo.
Apenas podía creer lo que estaba escuchando, era muy pequeña cuando vinimos a la tierra, pero nosotros lo hicimos porque Alion fue destruido o por lo menos eso creía. Es muy probable que mis padres también hubiesen huido para protegerme, ahora que lo pienso y tengo una marca bastante singular en la oreja. ──Dason, ¿Qué marca de nacimiento tienes? ──Pregunte con temor.
──una línea de lunares en la oreja izquierda. ¿Por qué? ──.
Un escalofrió recorrió por todo mí cuerpo.
──Dason, tengo miedo──. Dije en un susurro.
── ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? ──
Tenía miedo de contestar, cuando lo dijera en voz alta sería más real. No quería creer que juntos podíamos causar la destrucción de tres planetas juntos, si hasta ahora los únicos que habían salido lastimados éramos nosotros.
Digo si fuera real no hubiese pasado ya.
── Tengo la misma marca Dasón, La mía baja directamente a mi cuello en una pequeña lluvia de ellos──.
──¡¡rayos!! La mía igual──.
── ¿crees que seamos nosotros? ──Pregunté apenas.
── No lo sé, pero tranquila, no te asustes, buscaremos la forma de resolver esto, o ya no podre seguir viviendo, solo viéndote a lo lejos. Y si tengo que morir por estar siquiera un minuto junto a ti, correré el riesgo──.
Eso era lo más hermoso que me habían dicho en toda mi vida. Pero no podíamos arriesgar a tres planetas solo por nuestra terquedad.
── No podemos hacer eso Day, no somos los únicos que saldríamos afectados──.
── ¡¡j***r!! Solo tranquila, le preguntare más a Mark sobre esto él sabrá que hacer, mientras tanto no le digas esto a nadie vale──.
── Ok──. Las palabras habían quedado atoradas en mi garganta, no sabía que decir.
── Y Cassandra──.
── Si──.
── Te quiero──.
Una sonrisa bobalicona se instaló en mi cara, y él No me dejo contestar cuando y había colgado la llamada. Así que tome el celular y le envié la respuesta en un mensaje. ── Yo también te quiero. C──.
Ya no recibí otra respuesta pero no la necesitaba, con saber que el sentía lo mismo que yo y que lucharíamos por saber qué era lo que pasaba me conformaba, mi corazón se hinchaba de felicidad cada vez que lo pensaba, cada vez que el recuerdo de su voz diciéndome te quiero venía a mi mente. Soñando en como seria poder abrazar a Dason sin quedar inconsciente, en cómo sería el poder tocar su piel y tener sus labios en contra de los míos.
Esta vez no me quedaría de brazos cruzados y pondría más empeño en averiguar qué era lo que pasaba.
Con una sonrisa en el rostro y la clara idea de que al día siguiente intentaría encontrar datos sobre la dichosa profecía, me quede dormida.