Capítulo cinco

1500 Words
La semana paso como nada, ya estábamos a viernes y la emoción que sentíamos, porque hoy subiríamos de nuevo era difícil de explicar. Las chicas no dejaban de hablar de lo emocionadas que estaban, ya que además de ir de compras habíamos pactado quedarnos todo el fin de semana allá. Cada uno de nosotros inventaría una excusa a sus padres para evitar problemas. Eric nos había comentado que el día de mañana, cerca de la universidad de su primo se llevaría a cabo un evento de luchas clandestina y al terminar, en la casa del ganador seguiría la fiesta así que ya teníamos más que armado nuestro plan. Ω Ω A las tres de la tarde, saldríamos de Alion, cuando la vigilancia cambia de turno. El trayecto fue mucho más rápido que la vez anterior, y pude constatar que sí, el olor putrefacto del último túnel venia de animales muertos, ni siquiera se alcanzaba a distinguir qu e fueron con anterioridad. Ω Ω La luz del día alumbraba la cuidad, la última vez que salimos estaba todo iluminado por luz artificial y la luna, pero hoy era diferente, los rayos del sol empezaron a penetrar cada fibra de mi ser, la vitamina “D” sería buena para mi piel y más, si era proporcionada de forma natural. Lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde quedarnos, dejamos nuestras pertenencias llevándonos solo el dinero que necesitaríamos para las compras. Los chicos se negaron a acompañarnos, diciendo que no eran burros de carga ni nuestros esclavos. Darla insistió para que la primera tienda que visitáramos fuera una de lencería, pues había quedado en volver a verse con el chico que conoció el fin de semana pasado. Como a las 7 estábamos por fin en la mejor tienda de todas, nos compramos decena de cosas, desde vestidos, faldas, jeans, blusas, con todo y accesorios. Ya no sabía ni como cargaríamos con todo. Ω Ω Al salir de ahí volví a sentir que me observaban, sentía la presencia de alguien persiguiéndonos, pero sabía que si decía algo las chicas se volverían locas, muy en el fondo de mi dudaba que alguien me estuviese acosando, a menos claro que fueran los chicos intentando hacernos una broma. Al cruzar la calle para entrar al hotel en el cual nos hospedábamos al fin lo pude observar, era un chico. Los observe mientras intentaba disimular que nos seguía. Entre cerré los ojos hacia él y el muy descarado me sonrió. ──Cassy te quedas──. Grito Penny en mi dirección. ──Voy──. Dije volteando de reojo en su dirección, y cuando volví mi vista hacia el chico ya no estaba, había desaparecido. Cuando llegamos al hotel estaba tan cansada que estuve de acuerdo con las chicas en quedarnos ahí esa noche mientras los chicos salían a divertirse por ahí, tampoco los queríamos obligar a quedarse con nosotras. ──hoy será noche de chicas──. Grito Lynn. Haciéndome sobresaltar. ──Será para ustedes── dijo darlas con coquetería. ── Yo me voy con Dany, ya le mande un mensaje──. ──Maldita zorra básica──. Dije fingiendo llorar por su desfachatez. ──Nos cambian por un pene y un par de bolas──. ──Rompes mi frágil corazón──. Me siguió la corriente Jane. Tocando exageradamente su seno izquierdo. Darla se encoge de hombros, indiferente a nuestro drama. - Un muy buen pene mis estimadas amigas, un muy buen pene. Seré una zorra básica pero a ustedes les falta follar, se acuerdan que es eso. Dice mientras se cambia, de ropa, poniéndose una falda extremadamente corta. ──Se te ve el trasero perra──. Dice Penny con malicia. ──Tranquila mi amor, no es nada que no hayas visto antes──. Contesta lanzándole un beso. Por si no lo había mencionado Darla y Penny. Son bisexuales y no tiene problemas en hacernos saber que han compartido más que amistad durante todo este tiempo. ──Lo se mi cielo, pero no es algo que las chicas, quieran ver. Y te aseguro que no llegas a tu cita si me incitas de esa manera. ── Replica Penny, mientras la toma de la cintura y le da un profundo beso. ──Lo siento querida esta noche la tengo reservada──. Dice mientras se da la vuelta para salir de la habitación. ── No me esperen despiertas──. El resto de velada la pasamos hablando de tonterías, pintadnos las uñas y comentando de qué forma íbamos a ir vestidas a la fiesta. No supe a qué hora nos quedamos dormidas, pero para cuando nos despertamos o más bien nos despertaron ya eran las 2:00pm, los chicos nos trajeron unas hamburguesas de un puesto que se encontraron por ahí, nos contaron algunas de las cosas que hicieron durante la noche, omitiendo por petición nuestra con cuantas follaron. Ω Ω En cuanto llegamos al lugar en el que se llevarían a cabo las peleas nos separamos, los chicos se fueron por su lado y nosotras por el nuestro. Había bastante gente y apenas se podía caminar, Lynn no quería ver las peleas, ya que es partidaria de la paz, pero a las demás nos encantaba ver a los chicos con el cuerpo sudoroso, más cuando estaban como querían, si me entienden ¿verdad?. Nos abrimos paso entre toda la aglomeración de personas hasta llegar al borde del cuadrilátero, en el centro estaban dos chicos, diecinueve o veinte años a lo sumo, de complexión tosca, bastante grandes y musculosos, se notaba que le daban duro al gimnasio o a los esteroides, cualquiera que fuera el caso le funcionaba, pero solo para aumentar su musculatura, para luchar eran unos idiotas. Por suerte se terminó esa lucha, el presentador anuncio al ganador de esa pelea. Pero no bajo lo que me dio a pensar que abría otra pelea a continuación, y los gritos de la multitud lo corroboraron, al parecer ellos si sabían quién seguía. Buenas noches damas y caballeros, por fin por lo que todos estaban esperando, y por lo que muchas de estas señoritas están aquí. Pero antes presentemos a su contrincante, es la primera vez que se presenta en una de nuestras luchas universitarias así que por favor no sean demasiado exigentes y denle una agradable bienvenida, al contrincante del día de hoy. Con 10 luchas en su historial, 7 de ellas ganadas, 2 empate y una perdida. Les presento a Elder “la cobra” Price. Los abucheos por parte de los presentes no se hicieron esperar, cuando aprecio un chico flacucho en el cuadrilátero. ── En lugar de cobra parece lombriz── Dijo Darla, con la vista fija en el chico. Sacándonos una carcajada a todos los que estaban a su alrededor. Y ahora señoritas, sujeten bien sus bragas, y espero que traigan unas de repuesto, porque está noche nos acompaña. El campeón, el extraordinario y sexy, como todas ustedes lo han nombrado a los largo de su 45 peleas sin ninguna derrota en su haber, con ustedes. Max “la sombra” McClarence. Apenas termino de decir su nombre y el oxígeno abandono mis pulmones. Una gran masa de músculos entro en el cuadrilátero con una sonrisa fácil. Alto, cabello n***o azabache cortado al ras, ojos verdes por lo que alcanzaba a apreciar desde aquí. ── Por los dioses──. Dijo Penny, sin quitar la vista de él. ── Donde hay más de esos──. Acoto jane. ── Por el sí me hago completamente heterosexual──. Proclamo darla. Lynn apenas y estaba respirando, pase una mano por su cara intentado hacerla reaccionar. ── No es humano──. Dije en un susurro. ── Claro que no, es una obra de arte que no vez──. Contesto Lynn mordiéndose el labio inferior. ──No enserio, observen bien. No estoy segura si es de los nuestro o no. Pero no pertenece a este mundo──. Al parecer me escucho, en cuanto dije eso, una sonrisa torcida ocupo su rostro y toda la sangre escapo de mi cuerpo. Ese era el chico que nos estaba siguiendo el día de ayer. Al parecer a parte de súper oído también podía leer mi mete pues en cuanto se me vino a la mente el día de ayer asistió en mi dirección, como dándome a entender, que efectivamente era él. Por estar tan concentrada en encontrarle una explicación a lo que acababa de pasar ni si quiera me di cuenta en que momento termino la pelea, por lo visto el apodo de “La sombra” le quedaba bastante bien. De un momento a otro su contrincante estaba sin moverse en la lona del cuadrilátero, inconsciente, apuesto a que se desmayó. Max, no espero si quiera que anunciaran a el ganador, se bajó del ring y vino caminando directamente hacía nosotras, conforme pasaba una ola de suspiros eran escuchados y un camino de personas era abierto a su paso por los espectadores. Se paró frente a mí y agacho un poco la cabeza hasta quedar a mi altura. Nos vemos en la fiesta, susurro y así, como había llegado hasta mi se fue, dejando tras de sí una estela de desconcierto en mi persona y mis acompañantes.
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