Sentía una mano áspera acariciando mi espalda, y otra movía mi cabello hacia un lado para permitir la entrada de unos labios hasta mi cuello, donde dejaron un suave beso sobre el. Esas caricias se sentían demasiado bien, tanto que no quería abrir los ojos pero mi cuerpo me estaba traicionando, un escalofrío recorrió mi espina dorsal y un suave gemido salió de mis labios al sentir como su mano trazaba un camino desde mis muslos hasta mi centro. -Buenos días cariño- me gire para verlo, sus ojos tenían un brillo especial y una sonrisa deslumbró sus labios, sonreí y volví a cerrar los ojos -Buenos días- mis manos recorrieron su pecho y el cerro sus ojos disfrutando el tacto de mi piel con la suya, sus labios se apoderaron de los míos en un beso demandante, sus manos tomaron mis caderas y ro

