29. Un hombre común POV Magnus La luz del sol me da directo en los ojos. Gruño apenas y levanto la mano para cubrirlos. Parpadeo varias veces hasta que la claridad deja de ser una agresión y se convierte en una caricia tibia. Me incorporo despacio. Las cortinas blancas se mueven con la brisa que entra por las ventanas abiertas. El sonido lejano del mar se mezcla con los murmullos de la selva. Todo es demasiado… tranquilo. Extiendo la mano por la mesita de noche hasta encontrar mi teléfono. Las once de la mañana. Una sorpresa. Llevo tantos años durmiendo mal —alerta, tenso, pendiente de cualquier ruido— que mi propio cuerpo parece desconcertado por haber descansado tanto. No me siento pesado. No me siento alerta. Me siento… bien. A pesar del ejercicio nocturno. Sonrío apenas.

