EL DÍA DE LA AUDICIÓN
– Sabes papá para la fiesta de egresados vamos a hacer el musical de Romeo y Julieta y bueno ya sabes yo soy Julieta – le cuenta Ambar.
– Obvio si sos la mejor de la clase y eso me pone muy feliz mi amor – le dice su padre.
– En la semana vamos con la profesora y las chicas a comprar la ropa y la interrumpe y no la deja terminar de hablar – le estaba explicando Ambar.
– Yo no tengo plata para esa pavada gracias que llegamos a fin de mes Ambar así que deja esa estupidez – dice enojado su padre.
– Papá no es una estupidez y aparte es para la nota en la materia de música y sabes algo la escuela paga la ropa para dar un bonito espectáculo a las familias que van a la fiesta.
Se levanta y se va llorando a su cuarto – Ambar enojada.
Y sube su mamá a consolarla.
– Bueno hija no llores ya cuando vea el musical vas a ver que cambia de actitud y te va a dejar cantar – le dice su madre consolándola.
– Pero mamá la audición es este sábado y no voy a poder ir si él y vos no lo firman – le explica Ambar desesperada.
– Hoy voy a hablar con papá para ver si lo puedo convencer de que te autorice y consiga que puedas ir a esa audición, ya deja de llorar mi amor – le explica su madre.
Mamá me abraza para que deje de llorar y me seca las lágrimas, vamos ya no llores sino te pondrás fea me dice para que deje de llorar.
– Te amo mamá, cuando sea una estrella te voy a comprar todo lo mejor sabes mami y el abrazo fuerte – le dice Ambar.
– Yo también te amo mi amor y mucho y sabes lo único que a mí me hace feliz, es verte feliz a vos mi amor y no necesito cosas caras sólo, verte feliz a vos ya que para mí es como tener un tesoro – le explica su madre.
– Gracias mamá – le agradece Ambar.
Mama me besa y se va.
Al rato escuchó los gritos de papá diciendo que no me autoriza y que deje mi mamá de meterme ideas en la cabeza que con la guitarrita uno no se puede mantener y está equivocado porque hay muchos cantantes que ganan fortuna y viven como reyes, pero yo no quiero eso, solo quiero cantar y con el canto poder mantenerme y darme algunos gustos.
Al escuchar a papá me duele, porque no cree en mí como la profesora Carolina.
Llorando me quedo dormida.
A la mañana siguiente bajó a desayunar una vez que escucho que papá se fue.
Cuando voy a la cocina la mirada de mamá es de pena.
– Tranquila mamá hoy hablo con Carolina y vemos cómo hago para poder ir – le dice Ambar.
Me despido con un abrazo y un te amo mamá y me voy al colegio.
– Y yo a vos mi amor – me dice Mama.
Me voy para la escuela ya sabiendo que llego muy tarde.
Llegó a la escuela y busco a la profesora de música.
Mi profesora está dando la clase para los pequeños de la escuela los cuales parecen muy tiernos como juegan con los instrumentos en vez de usarlos bien, incluso dos los tienen como si fueran paletas.
Le hago señas y la profe me dice que pase entró y ella hace que los chiquitos me saluden y yo los saludo también.
– Que pasa Ambar porque esa cara – me pregunta la profesora.
Y no aguanto más y me pongo a llorar
– Ya se no te autorizó es eso – me pregunta la profesora.
Bueno espérame en dirección ya hablamos le digo chaus chicos y mientras salgo los escucho señorita la retó que llora preguntan todos preocupados.
– Que inocentes que son y son preciosos – Ambar piensa de los niños.
Bueno mientras espero a la profesora sale el director y me ve que estuve llorando y me pregunta porque me enviaron a dirección y le digo que la profesora de música quiere hablar conmigo.
– Que hizo alumna que la enviaron acá – me pregunta el director.
– Nada, sólo quiere conversar conmigo – le dice Ambar.
– Todos dicen lo mismo y entra en su despacho – responde el director.
Llega la profesora a dirección y entramos en una sala justo al lado de la dirección.
– Contame bien Ambar que pasó – me pregunta la profesora.
Le cuento todo como paso y me mira y me responde.
– Ámbar no creo que, aunque yo vaya, te garantice que te deje ir. Pero lo intentaremos espérame al final del día acá en dirección firmó mi salida y nos vamos en el auto a tu casa y hablamos con tus padres.
Termina el día de clases y Ambar está esperando por su profesora para ir a su casa y convencer a su padre y ambas se van rumbo a la casa de Ambar.
Llegan y aún su padre no llegó, su madre la atiende muy bien, como si Carolina fuera de la realiza y está muy agradecida.
– Profesora siéntese le sirvo algo fresco o prefiere un café – le invita la mama de Ambar.
– Algo fresco muchas gracias – responde la profesora.
Yo voy mamá y Ambar va a la cocina y trae tres vasos y sirve gaseosa.
– La felicito por su hija es muy brillante y tiene mucho potencial para ser una gran estrella con su brillo único, señora Ambar es una gran estrella – le explica la profesora.
– Si lo sé muchos profesores me lo dijeron, pero mi esposo no quiere saber nada dice que con la música no se gana nada y yo no puedo hacer nada encima se enoja conmigo por apoyarla – le cuenta la mama de Ambar.
– Mire yo tengo un amigo que es productor y ya la escucho y me dijo que tiene potencial y quiere producir su carrera.
En eso llega el padre de Ambar y saluda muy seco y nada amigable.
– Buenas tarde un gusto le extiende la mano Carolina, pero él ni se mueve, disculpe mi atrevimiento, pero me gustaría hablar con usted – le dice Carolina.
– Mire si es por la música váyase por donde vino porque ella es menor de edad y no voy a autorizar que se arruine la vida, ella debe estudiar – dice enojado el padre de Ambar.
– Pero señor – carolina intenta hablar con él.
La interrumpe y no la deja hablar y de mala manera le dice que se retire y Ambar llora.
– No papá por favor – le ruega Ambar.
El papá de Ambar le pega un cachetazo y le da vuelta la cara y ambas Carolina y su madre van a abrazarla y él les grita que fue culpa de ellas todo esto.
Ambar corre a su habitación y no quiso bajar a cenar y lloró toda la noche.
Hoy es sábado, hoy es la audición y Ambar no quiso salir de su habitación en todo el día.
Lloró sin parar todo su maldito día, porque sólo eso se repetía en su cabeza maldito día y la pobre lloraba sin consuelo.