Martín. Efraín la mira sin parar y la toca debes en cuando, a los días de que nació mi hija fuimos al pueblo a registrarla, una doctora las revisó a las dos aun con las quejas de Brisa. Hoy ya nos vamos a la casa, hace dos semanas que estamos acá y Débora me llamó pidiendo que por favor le lleve al nene, estamos tomando el desayuno cuando Mailen se pone mañosa. —¡Por Dios hija! ¿Por qué lloras así?. —la beso en su boquita—. ¿Por qué tengo una hija tan linda?. —Porque se parece a su mamá. —dice Brisa riendo. —La verdad que si. —No quiero que se vayan Brisa. —Blanca hace puchero al hablar. —Hay que volver al trabajo ma... Tenemos que volver. —Te voy a ir a visitar cada mes. —Eso espero... También yo voy a venir, quiero que mi hija crezca viendo a su abuela. —Gracias. —la ab

