—Debes permitirme verlo —dijo Hannah cuando Dominic entró en su habitación custodiada—. Quiero saber si esta vivo. Dominic colocó su bastón en el piso. —No te importa si esta vivo. No quieres tener el remordimiento de consciencia si murió por ti —respondió Dominic—. Puede ser que sí murió, o no, no lo sabrás porque no saldrás. Hannah se abalanzó contra él, pero Dominic usó la punta de metal de su bastón para abofetearla. Le rompió le mejilla hasta el pómulo con el rastrillar de la punta metálica. Hannah se tocó la mejilla con la mano derecha y sintió la sangre drenarse. —¿No dijiste que no querías marcas? —preguntó Hannah. Dominic alzó la punta de su bastón y le quitó la sangre. —Una gota de sangre no hará diferencia —dijo justo cuando volvió a colocar el bastón en el piso—. Dalton

