—¿Te casarás? —preguntó Adele en un grito cuando Logan la llamó dos días después de la propuesta—. ¿Es en serio? Logan sonrió al otro lado de la línea. —Muy en serio —aseguró Logan—. Me dijo que sí. Adele rio y se alegró muchísimo por Logan. —Me alegra muchísimo que sean felices. —Y te llamaba por otra razón —dijo Logan cuando se acercó a la mesa—. Me casaré, así que necesito el divorcio. Adele sonrió. —Nuestro matrimonio es de boca. No es válido. No fue consumado nunca —comentó ella—. Eres libre de desposar a la mujer que llevas más de una década amando. Te doy mi bendición. Logan se burló. —Bueno, también necesito esa bendición por escrito. Adele le dijo que redactara el documento con su abogado y ella estaría encantado de firmarlo. Logan le agradeció y ella le dijo que no hab

