El humo se colaba por debajo de la puerta de la habitación de Katherine, y el escozor en los ojos y en la garganta la despertó. Katherine intentó abrir los ojos y su garganta ardía. La habitación estaba nublada de humo y podía escuchar la madera quemándose. Katherine tiró de la sábana para cubrirse la nariz. La sábana tenía el olor a humo y Katherine tosió más. Intentó agudizar su visión, pero el humo era grisáceo oscuro, y el aroma aturdía. —¡Mamá! —gritó Katherine—. ¿Mamá? Katherine la llamó varias veces mientras tanteaba para alcanzar la manija de la puerta. Katherine tosió varias veces más y quiso alcanzar algo para cubrirse, pero todo olía ahogar quemado. —Dios… ¿Qué es ese olor? —preguntó Katherine cuando tiró de la manija—. ¿Qué mierdas se esta quemando? ¡Mamá! El pasillo estab

