Narra April. Sali casi corriendo de la cocina luego de una sesión de besos con un hombre lobo, ya saben, lo norma. ¡Dios! Me sentía demasiado tonta y confundida, correspondí al beso de Alex ignorando todos los pensamientos de advertencia que tenia en la cabeza. Aun sabiendo que es mitad lobo y que además estoy prácticamente secuestradas. ¿Estaré desarrollando Síndrome de Estocolmo? Al parecer sí. Era frustrante esta situación, mi cuerpo había reaccionado casi de forma inmediata a las caricias de Alex, me aterraba pensar que podría haber pasado si no hubiera llegado esa rubia chillona. A la cual solo había visto una vez y ya sentía desagrado, me había mirado casi con asco. Nadie que se crea con el derecho de mirar a otra persona de esa manera será mi amiga, Jamás. - ¡Pe

