La casa del mafioso psicópata era bastante grande, me había hecho un “Tour” por toda la segunda planta y aunque había estado todo el camino nervioso y tensa el parecía no notarlo porque, aun así, me había cogido de la mano entrelazando nuestras manos. Sentía un nudo en el estomago gracias a los nervios. Una vocecita se repetía en mi cabeza. “Debes pegarle y salir corriendo” No mentiría, había pensado eso todo el camino. Pero mi parte consciente de la situación decía lo contrario. “Espera a la noche, luego escapas y listo. Problema resuelto” Había pensado en golpear sus pelotas varias veces en estos últimos 20 minutos, pero algo me decía que terminaría siendo un fracaso. Al igual que las veces anteriores y que, aunque intentara salir corriendo el me agarraría fácilmente gr

