Narra Meisy Había personas por todas partes en la mansión, llenándola de música y charlas y más vida de la que había sentido durante el tiempo que estuve allí. Las salas de entretenimiento estaban decoradas de punta en blanco y me alegré de haber optado por un vestido más formal, largo hasta la rodilla y elegante, mucho más recatado que mi vestido con abertura hasta los muslos. Paseamos por las habitaciones mientras me maravillaba con los enormes arreglos florales que ocupaban casi todos los espacios disponibles. Hombre, Harold no se contuvo. Debía de tener muchas ganas de concretar el acuerdo que buscaba. Pasé una mano por el brazo doblado de Carlos mientras me guiaba por la sala, intercambiando cumplidos con los invitados. A algunos los conocía y a muchos no. Teníamos algunas coincid

