Mirar a Félix marchándose con aquella mujer fue una de las escenas más impactantes y difíciles de soportar para Anastasia, no podía describir el tipo de impotencia que estaba sintiendo para cuando salió del supermercado y simplemente los vio alejándose, fue un golpe directo al corazón. — ¡Maldito desgraciado! Justo cuando él se le había confesado en un acto de amor eterno, se sintió completamente estúpida por haber creído ciegamente en aquellas palabras. — Puedes llorar si quieres, aquí no juzgamos a las personas lloronas. Se sobresaltó al escuchar al dueño de aquellas palabras. — ¿Qué hace usted aquí, señor Erick? Parece un acosador. — Anastasia trató de seguir su camino y pretender que no lo vio. Pero él se movió primero, deteniendo su paso justo frente a ella y rodeándola con los

